Soñé con papá. Hacía mucho que no aparecía en sueños. Estábamos sentados en el andén de la estación en su pueblo, del que nunca pudo despegarse y que terminó por llevárselo. Mi hermana dice que estoy loca, pero para mí, si algo acabó con él, fue este país.
No recuerdo qué me decía pero se lo veía radiante. Movía las manos como lo hacía al explicar el derrotero de los personajes de Soriano con los que pretendía entusiasmar a los pibes de las barriadas, en lecturas con una voz impostada que aún extraño.
Continuar leyendo «Papá movía las manos»







