Alborea una esperanza ingenua

Bueno, llega el rodaje para Lo que queda, mi último trabajo, editado por Colisión Libros.

Como siempre, el agradecimiento inmenso a Cristina Witt por la confianza y apostar a la edición de esta nueva novela, de pérdidas colectivas y personales, como adelanté alguna vez. «¿Se le puede dar forma al horror y la muerte? Porque al fin y al cabo, se trata de una pelea desigual entre el bien y el mal, de continuar, a pesar de. Eso nos diferencia de las fieras. Estoy segura. O trato de creérmelo. ¿Podré moldear una esperanza de baja intensidad, un piso firme en donde apoyarme y apoyarnos?», se pregunta una de las protagonistas.

Continuar leyendo “Alborea una esperanza ingenua”

La vendedora de jazmines

Imagen: Pixabay.

—¿No te parece que los jazmines son flores amables para un mundo complicado?

La pregunta me sorprendió y me distrajo de los bocinazos. Levanté la vista y me topé con una melena plateada y unos ojos negros.

Tomó un ramo de la canasta y lo plantó frente a mi cara.

Continuar leyendo “La vendedora de jazmines”

La pluma estilográfica

Mariano se despertó cuando el ómnibus entró en la rotonda. Miró por la ventanilla y no reconoció la entrada. Pero era su ciudad con el Polideportivo abandonado, el casino y sus luces doradas enfrente.

La terminal estaba vacía. Se ajustó la mochila en los hombros y decidió caminar hasta el centro. Recorrió la plaza con el infaltable monumento y la municipalidad enfrente. Unos adolescentes estaban sentados en las escalinatas del colegio secundario, igual a como lo recordaba solo que pintado de un verde manzana.

Continuar leyendo “La pluma estilográfica”

La grieta

Amanecí con la sensación de que habías pasado por casa. El espejo devolvió mi cara somnolienta y el rimel corrido cuando vi la grieta. Estaba sobre el botiquín del baño y puedo asegurar que esa pared se encontraba intacta la noche anterior.

Recuerdo que me quedé mirándola unos instantes y llamé al portero. El tipo miró la rajadura y escudriñó con gesto sabiondo. “No entiendo cómo se produjo, señora”, comentó. Levanté los hombros y convenimos día y hora de la refacción.

Continuar leyendo “La grieta”

La casa de arena

Los amantes, de René Magritte.

El viejo está sentado en la vereda. Con las manos apoyadas en su bastón mira hacia la calle. Tiene la camisa desprendida que se abulta a la altura de la panza, a punto de explotar. Se rasca la mandíbula y bosteza, colorado por el calor.

Alguien me empuja. Disculpas, balbucea. Muevo la cabeza hacia abajo como respuesta. ¿Qué voy a cocinar? No importa. Me aferro a la frescura del hogar, el repliegue necesario para sobrevivir.

Continuar leyendo “La casa de arena”

Tus anotaciones en la libreta

Foto: Pixabay.

Ordenaba unos papeles cuando se topó con la vieja libreta. La hojeó y recuperó apuntes, versos, trazos despatarrados.

En una de las páginas estaba su letra. Una lista intrascendente, trivial. Eso que dijiste (código secreto para los anticonceptivos) como prioridad.

Sonrió.

Continuar leyendo “Tus anotaciones en la libreta”

El vuelo 3142


Foto de paisaje urbano creado por wirestock – www.freepik.es.

Entró al bar con una solera que desnudaba unos hombros perfectos. Aros pequeños en forma de corazón, un brillo manso en la mirada. Era de ensueño. Se acodó en la barra y pidió una copa de vino.

—¿Mientras lo esperamos?

—Mientras lo recuerdo —dijo y mi sonrisa quedó trunca. Levantó las cejas para alejar mi incomodidad y un pedido desde el otro extremo me sacó del apuro. Serví el trago y la miré de reojo. Ella bebía sorbos pequeños, humedeciéndose los labios.

Continuar leyendo “El vuelo 3142”

La tecla del punto

Imagen modificada de Pixabay.

La tecla del punto se mueve inquieta en el teclado. No sé si es que pide a gritos una pausa. O que faltan pausas. Pero me mira. Nos estudiamos como dos jugadores de naipes que juegan sus últimas cartas. De redención o bancarrota.

La tecla del punto se mueve inquieta en el teclado. Algo quiere contarme. Y espero. Solo espero, como el viejo sentado en la vereda. Él habla por sus arrugas, la mirada mansa, las manos sobre el bastón, el perro a sus pies. Les sonrío al pasar y él devuelve el saludo, entornando los párpados.

Continuar leyendo “La tecla del punto”