Cuando todo se vuelve demasiado complicado y difícil de abarcar, suelo contemplar una fotografía en blanco y negro que tengo en la pared. Es una foto de cuando yo tenía nueve años. Estoy sentado en un pupitre, en el colegio de Sveg. Cuando veo esa cara llena de curiosidad y la certeza de que todo es posible en la vida, siento que vuelve la fuerza de querer comprender.
Continuar leyendo «La fuerza de querer comprender»Hay cadáveres

vi
en las morgues hay cadáveres, pequeños con delantal blanco
la lluvia no cesa y hay cadáveres
y en la plaza árboles monumentos edificios
pelean su lugar
con diez toneladas de bombas automóviles
colectivos trolebuses camiones
despanzurrados tranvías
aceite combustible sangre sobre el empedrado húmedo
y encima
hay cadáveres trozos perros esquirlas de carne muerta
y no más dolorida esa carne
sacrificada la carne por la libertad
cristo vence la democracia
que muera el tirano que no murió
XXX
¿cuánta ternura
no habrá sido desperdiciada
pisoteada
¿en las tristes malezas del odio?
¿qué amor azul
del aire al amanecer
no habrá claudicado?
¿cuántos besos
habrán perdido los amantes
y qué madre
no habrá amamantado ya más?
carne sufriente son, almas dolidas
voces que no cantan, plañen
y ojos hartos de ver
tanto dolor, ah magnolia muerta
(Poemas de “Cantares de Junio”, de Gerardo Burton).
El 16 de junio de 1955, aviones de la Armada y la Fuerza Aérea bombardearon la Plaza de Mayo en Argentina, además de disparar con ametralladoras contra el Ministerio de Economía y otros edificios públicos, en un intento de golpe de estado contra el gobierno del general Juan Domingo Perón.
El ataque causó al menos 308 muertos y miles de heridos.
Durante décadas, el hecho fue silenciado por la historia oficial.
Acerca de la palabra poética

“Lo que conoce el pensamiento poético no lo puede conocer ningún otro pensamiento porque la poesía es una conjetura acerca de lo inexplicable. Un modo, quizás el único, de acercarse a las quimeras.
¿Qué es, entonces, la palabra poética y para qué sirve el pensamiento poético?
Continuar leyendo «Acerca de la palabra poética»Recordatorio a Sergio Ávalos
En 2017, el dramaturgo Alejandro Finzi realizó un taller literario en la Universidad Nacional del Comahue y la propuesta final de trabajo, fue la producción de textos en homenaje al estudiante Sergio Ávalos.
Sergio estudiaba en la Facultad de Economía y Administración y el 14 de junio del año 2003 fue a bailar al boliche “Las Palmas”. Alrededor de las 3 de la mañana, fue la última vez que se supo de él. Su caso es emblemático en Neuquén, porque nunca hubo una respuesta de las instituciones del Estado sobre quiénes desaparecieron a Sergio.
Continuar leyendo «Recordatorio a Sergio Ávalos»Surcos

Para huir del tedio del salón de clase acostumbraba en mis primeros años escolares trazar en una hoja una carretera imaginaria, una línea sinuosa que la cruzaba de un extremo a otro y a la que después yo añadía unas desviaciones para que ganara complejidad. La recorría con el lápiz una y otra vez, hasta que las líneas se convertían en surcos, luego abría nuevas desviaciones que se convertían en nuevos surcos, y así hasta cubrir la hoja con una red intrincada de caminos. Tenía cuidado de lograr una profundidad pareja en todos los trazos, ya que el juego consistía en agarrar el lápiz y, casi sin ejercer presión alguna, deslizarlo por la hoja para que la propia carretera me guiara por su laberinto de desviaciones y ramales. Era preciso no ahondar en ningún trazo y dejar, por así decirlo, que el surco decidiera. Cuando lo conseguía, el lápiz parecía viajar solo, impulsado por los surcos y no por mi mano. Debe de haber sido mi primera experiencia de lo que llamamos inspiración. Iba descubriendo en cada “viaje” la ruta más secreta entre todas las rutas posibles, pero no tan secreta como para que no fuera susceptible de modificarse en algún punto particularmente blando o en alguna desviación de hondura menos pronunciada.
Así, cada trayecto era distinto del anterior; siempre y cuando el pulso se mantuviera estable, pues bastaba un descuido, un aumento imperceptible de la presión sobre el lápiz, para que prevaleciera un único recorrido, una sola verdad sobre la pluralidad de caminos. Ignoro en qué medida ese pasatiempo contribuyó a mi inclinación por la escritura y qué tanto me proveyó de un método para, varios años después, escribir cuentos y poemas, pero seguramente en algo contribuyó a que entendiera que también la escritura es una cuestión de pulso, de no forzar la red de caminos, de ponerse en la condición de ser guiado por una huella sinuosa y comprobar que escribir es descubrir esa huella y que basta ejercer un poco más de presión de lo debido e intervenir un poco más de lo necesario, para quedar preso en un solo surco y repetir lo ya dicho.
(Morábito Fabio, “El idioma materno”, Buenos Aires, Ediciones Gog y Magog, 2014. pp-83-84)
Feliz día a quienes escriben.
Aparecido
Oigo el mugido en la lejanía. Casi puedo sentir el olor de la llanura a mis espaldas. Pero no quiero darme vuelta. ¿El campo seguirá con su verde de verano? Amanece. O casi. La belleza era un cielo anaranjado en el medio de la pampa.
Un gato ingresa por la puerta rota. Bueno, por el hueco en donde alguna vez hubo una puerta. Las paredes se quejan, el viento mueve un resto de vajilla y el tintineo quiebra el silencio. Todavía hay huellas de los saqueadores. Saquean la esperanza, la memoria, las palabras.
Continuar leyendo «Aparecido»Preguntarse de paso

(No me acuerdo, como podría acordarme de ese diálogo. Pero fue así, lo escribo escuchándolo, o lo invento copiándolo, o lo copio inventándolo. Preguntarse de paso si no será eso la literatura).
Julio Cortázar, en “Diario para un Cuento”, Deshoras.
La Salina

La planicie era eterna. La tierra se unía al cielo en el horizonte y provocaba la angustia de don Álvaro Díaz, comerciante y mercenario por vocación, súbdito de la Corona por conveniencia y cristiano militante, a la hora de imaginar un futuro venturoso en una tierra indómita.
Sus hombres marchaban en silencio. Habían callado desde que dejaran atrás la última colonia española y padecían resignados el sol de diciembre. Los más osados murmuraban. Murmullos de motín contra la insensatez del colonizador. La mayoría dejaba oír un silencio resignado, de cordero rumbo al matadero.
Continuar leyendo «La Salina»Trabajo
El mate (frío)
la hoja en blanco
el insomnio
la burla de la noche
el silencio sin párpados
la impotencia de las palabras
los narradores sin historias
los versos mojados
la voz quieta
obsesiones contaminadas
con relatos
puentes y pasajes
tiempo
memoria
grietas
tu mirada bajo la almohada
apuesta a lo imposible
con musas de franco.
Convocatoria
Uno convoca palabras
para lamerse las heridas
Se percibe poeta,
decidor
escriba
A veces
renueva pactos
o refunda ceremonias
cree
en otras
selecciona combates
aguarda los golpes
precariza la esperanza
y escribe