Esta es la nueva forma de vivir

Foto: Facebook Ministerio de Salud, Neuquén.

Colegio Don Bosco, 17 horas, tarea incansable de voluntarios y voluntarias. Celeridad. Filas y filas de personas sentadas que esperamos una segunda dosis. De vez en cuando aplausos.

Pasó apenas media hora, me toca el vacunatorio dos. “¿Cómo les fue con la primera?”, pregunta una de las vacunadoras. “Tengo una mala noticia, los síntomas se repiten”, bromea. Alguien pregunta por tomar alcohol, “sé que hoy juegan Boca y River, pero un vaso, no se pasen”.

Un pinchazo apenas y en el mismo brazo, el menos útil por si hay molestias posteriores. “Yo no, prefiero el otro -dice una señora- para tener un huevo en cada brazo”. Risas. La certeza de que es el lugar donde hay que estar, para terminar con esta pesadilla. “Para volver a ser felices”, pienso bordeando un discurso de púlpito. Me lo creo, a pesar de, desoyendo a, optimismo pos vacunado.

Pasan pocos minutos. Ya está. “Es fácil terminar con la pandemia”, arenga un integrante del equipo de vacunación. “El virus se contagia en esta área” y traza un círculo que abarca nariz y ojos. “Ya tienen las dos dosis pero no termina acá, se pueden contagiar igual y van a contagiar, pero no van a llegar a terapia intensiva. Esta es la nueva forma de vivir, barbijo bien puesto arriba de la nariz, boca cubierta, distanciamiento, higiene de manos. Todos estamos cansados, pero es muy fácil terminar con la pandemia”, repite.

“Nosotros estamos muy contentos en que completen los esquemas de vacunación, pero la alegría se cae cuando los compañeros del Detectar nos dicen que siguen los 300 casos diarios. Hay que seguir cuidándose. Y este aplauso es para ustedes. Gracias por venir”, cierra.

Aplaudimos. Un eco de acuerdo tácito o no estaríamos ahí. La salida a una hermosa tarde de sol.

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