La cofradía de los nadies

Silba cada vez que las pelotas suben al cielo y caen en forma de malabares. A veces cambia de esquina, repasa rutinas, inventa otras. Las tres o cuatro esferas de plástico se niegan a tocar el suelo y acompañan su habilidad.

La indiferencia lacera. La contrarresta con trabajo, piruetas y una nariz de payaso.
Lo acompaña una mujer vieja abrazada a un termo roto y un mate. De vez en cuando lo aplaude y él agradece con una reverencia.
La cofradía de los nadies, el desafío al tráfico y los bocinazos.

Imagen de Charles Jennings en Pixabay

3 opiniones en “La cofradía de los nadies”

  1. De pronto imaginé al malabarista escribiendo un cuento titulado "La cofradía de los nadies" hablando de los autómatas que van conduciendo coches, comunicándose con bocinazos y sin la capacidad de contrarrestar la indiferencia, ni con trabajo, ni con piruetas y mucho menos con nariz de payaso.

    Un beso grande, Horacio

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