La segunda muerte


Septiembre demorado I
Se demora septiembre. No hay muchachas en flor ni hombros dorados por el sol. Faltan las sonrisas cálidas y miradas brillantes, las promesas de pieles a punto de incendiarse gracias a los favores de Cupido o el perfume que hace la vida un poco menos hostil. Falta la vida y sobra la muerte, como sobran las mentiras por televisión.
Se demora septiembre y el frío se queda con las certezas. Me corrijo, arrincona la esperanza, arroja un velo sombrío sobre la Patagonia y dispara las preguntas. Pienso en ellas mientras te espero y el viento le da una mano al bastidor, para secar la serigrafía en el taller improvisado en plena calle.
La figura se hace nítida sobre la tela. Una cara, un nombre, una pregunta que espanta la promoción de la alegría. A favor -flaco consuelo- los jóvenes que se congregan frente al monumento y siguen el camino sembrado por los pañuelos blancos, como si no hubiera otro lugar donde estar, recuperar consignas que ya son colectivas. Otra vez, en este mes que nada tiene de flores y suspiros, de picardía y besos robados en los zaguanes.
Se demora la primavera y una voz pide por aparición con vida. Somos muchos acá, a pesar del viento frío, del propio septiembre y sus imposturas. Y vos que te haces desear. Hasta que te veo a la distancia y levanto los brazos, en este septiembre demorado y sin Santiago.
(A Santiago Maldonado)
Septiembre demorado II
demoler el relato de una muerte
recoger los fragmentos
para ovillar la memoria
el otro como par
compañero
camarada
pura solidaridad
es Santiago
el grito en un río helado
que todavía espera justicia.
La foto ilustra la tapa de Página/12 del día de hoy.
Los textos están incluidos en “Alivio contra la ferocidad” que podés descargar aquí.

2 opiniones en “La segunda muerte”

  1. Santiago amaba a los gatos. Lo sé porque encontré en la web un tatuaje de un gato pintado por él con extrema sensibilidad. Un gran pibe, talentoso. Uno de esos pibes que cada tanto la sociedad suele desperdiciar. Afortunadamente, recordatorios como el tuyo no lo permitirán.

    Abrazo.

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